Después del pedazo de viaje de este verano, tocaba retomar la bici y asi hicimos, a lo grande, a lo loco, sin mucho entreno, nos apuntamos a la “Orbea Gravel Rioja Alavesa”, 100kms y 2.000 metros de ascenso. Lo novedoso era que esta era nuestra primera en modalidad Gravel 100%. Eso y que la última carrera en la que habíamos participado fue en 2019, ¡hace 5 años!…
Fuimos con los montibikers: David, Javi, Josete, Cebri y
Pulpo, cada uno a su ritmo, pero con la ilusión conjunta de disfrutar. La ruta discurría
por los distintos viñedos de la zona de la Rioja Alavesa, tierras de Marqués de
Riscal, Izadi y Luis Cañas entre las más famosas.
El terreno estaba embarradísimo, había llovido toda la noche y la ruta era atravesando viñedos, enlazando pistas, con subidas y bajadas suaves, pero rompe piernas. La diferencia de ir en la Gravel, es que todo lo amortiguas tú y eso durante 100 kms te machaca poco a poco. Esas batallas contra ti mismo, las habíamos olvidado. La subida larga fue al principio, sobre el km 30, lo que nos hizo llegar al 50 ya cansados y a partir de aquí, yo sufrí… el barro, los baches, la lluvia intermitente y el frio me agotaron. Tami, que siempre se gestiona mejor que yo, iba fresca y una vez más tiro de mi hasta la meta, gracias bonita!
En la meta nos esperaban los Montis, todos de barro hasta las orejas, pero con la sonrisa en la cara de otra batalla conquistada.
Al día siguiente aprovechamos para visitar alguna pequeña
bodega local y ver como pisan el vino.
Unos dias después, en el puente de noviembre, aprovechamos para
irnos los 4 con “los Tocinos” a recorrer la Vía Verde "Santander-Mediterraneo”,
partimos desde Medina de Pomar, al norte de Burgos, llegamos a Oña, donde ya habíamos
ido hace unos años, hicimos el picnic en el parque a las afueras, junto al rio,
pasamos a visitar la plaza, tomamos algo y vuelta. Total unos 57kms, que las
niñas aguantarnos muy bien.
Al día siguiente nos desplazamos unos kilómetros hasta Cigüenza (no confundir con Sigüenza en Guadalajara) y desde allí fuimos hasta La Engaña, donde está el túnel más largo que une Santander con Burgos y punto clave de esta vía verde desde Santander hasta Valencia. Lamentablemente ese túnel nunca se terminó… De camino pasamos por Merindad de Valdeporres, un pueblito con un arco sobre el rio muy curioso y al parecer una parada motera clásica de la zona. Total, otros 54kms y hoy si se quejaron un poco las niña… Nos da tristeza que por ahora no le encuentran lo bonito a viajar en bici… no les parece divertido... tendremos que parar un poco para no saturarlas… en fin, veremos cómo evoluciona esto.
Por lo demás, pues una convivencia estupenda con nuestros
amigos viajeros y como siempre suele pasar, hablamos de futuro... ya veremos
que viene…
Besos y abrazos, Laia, Mei, Tami & Dani.













































