Para continuar celebrando este año especial para mí, trace un viaje en bici Tami y yo solos, para darles un descanso de bici a las niñas después de tantos años y que disfrutaran de otras aventuras con más niñas y niños de su edad en un campamento.
Y elegí descubrir el norte de Portugal, una ruta circular de
unos 300kms que empieza y termina en Fafe, un pequeño pueblo entre Guimarães y
Braga.
Día 1. Fafe- Braga:
90kms (1.400mts de ascenso)
Esta primera etapa es corta, pero relativamente dura porque tiene mucho ascenso, teóricamente por un carril bici hasta la ciudad de Braga. Bueno, pues sin darnos cuenta, empezamos la ruta al revés y a unos 20 kms nos dimos cuenta de que estábamos llegando a Guimarães, que es a donde debíamos llegar el día 4… Asi que ni hablar, a darnos la vuelta, volver al punto de partida y empezar de nuevo… asi que lo que en principio era una ruta corta, pues ahora tiene 40 kms más…
Nos sorprendió que hacía un calor tremendo, un solazo, sin viento para refrescar y encima con unas cuestas laaaaargas... vaya sudadas que nos estábamos echando. Durante el trayecto no había casi ningún pueblo, naturaleza, vegetación y alguna aglomeración de casas que no llegaba a pueblo. Con el despiste, se acercaba la hora de comer, y en la carreta del tramo final que lleva a Braga encontramos un bar de carretera donde nos comimos un estupendo menú del día. En esta parada, estuvimos trazando nuestros planes de futuro para ser económicamente más libres y poder continuando nuestros viajes…
La entrada Braga fue un poco hostil, se acabó el carril bici y tuvimos que ir por la carretera con mucho tráfico, sin arcén y con unas bajadas prolongadas con curvas que daban un poco de miedo por la velocidad de los portugueses en la carretera… luego ya en la ciudad, si, el casco antiguo muy bonito, ese aire decadencia que tiene Portugal, de que en algún momento estaba todo nuevo, pintado y arreglado, pero ahora hace tiempo que no le dan mantenimiento. Tiene un encanto especial.
Tuvimos un pequeño problema con la habitación, estaba sin hacer, llamamos Booking y nos resolvieron la situación dándonos inmediatamente otra, genial, era un poquito mejor. Ducah y a dar un paseo por la cuidad que es muy bonita.
Al día siguiente, nos levantamos temprano y cogimos el bus para ir a ver el “Bom Jesus do Monte” no nos lo podíamos perder. Regresamos al hotel, y a la bici.
Dia 2. Braga – Ponte do
Lima: 49 kms (800 mts de ascenso)
Aquí la gran liada. Desde la agencia de turismo nos
aseguraban que había una parte del Camino a Santiago que iba por una ruta
señalizada y preparada para bicis… pues salvo a la salida de Braga, a los pocos
kilómetros desapareció y aquí comenzó el calvario… Un sol, un calor, unas
cuestas por medio del monte, por los típicos cortafuegos, empujando la bici
porque eran imposibles de pedalear… además nos toco un tramo totalmente inundado por una tubería de riego rota... pero bueno, que bonito el paisaje…
La llegada Ponte do Lima fue un poco de emoción… estaba todo cerrado, no había ni un alma en la calle y el hotel parecía cerrado. Llamamos por teléfono y respiramos, en unos minutos vino una chica que nos abrió a nosotros exclusivamente… teníamos una habitación estupenda y desayuno confirmado, asi que todo ok. Nos recomendó un buen restaurante para cenar y después de una ducha y un descanso salimos a cenar y dar una vuelta. De noche este pueblo se ilumino y nos encantó. Tiene un rio con un puente romano iluminado que hace un paisaje precioso. Un verdadero oasis de paz y tranquilidad.
Dia 3. Ponte do Lima –
Esposende: 88kms (270 mts de ascenso)
Dejamos Ponte do lima y cogimos un camino de tierra que iba
pegado el rio hasta Viana do Castelo, en la costa. Otra ciudad pequeñita que nos encanto. Llovía un poco por la mañana lo cual lo hacia todo más agradable…
Después continuamos por la costa y descubrimos un estupendo campamento de surf. ¡Que buen sitio!, caray, quien fuera surfero… el camino se metía un poco a interior y salía de nuevo a la costa, kilómetros y kilómetros de costa, arena y pinares, hasta que llegamos a Esposante, que era una ciudad turística, sin sabor a Portugal, tirando a fea.
Dia 4. Esposende –
Guimaraes: 31 kms (220 mts de ascenso)
Saliendo de la ciudad retomábamos una antigua vía del ferrocarril
ahora asfaltada, lo cual se agradecía porque podíamos meter velocidad y avanzar
rápido para llegar a Guimarães, que es una ciudad más grande y bonita. Por el
camino coincidimos con un americano y un colombiano, que estaban dando un pasee,
resulta que el americano se había retirado a vivir en Portugal después de haber
trabajado durante años en un submarino y nos contaba que se pasaba meses sin
ver la luz del sol y cuando llegaba a tierra, necesita otros tantos meses en un
despacho con ventana para no volverse loco. Una conversación muy curiosa con
sus anécdotas…
A los pocos kilómetros de Guimarães, se terminó la vía y volvíamos a la carretera, que volvía a ser hostil, asi que decidimos coger el cercanías y hacer estos últimos kilómetros en tren, más tranquilos.
Guimarães, espectacular, un pueblo, una ciudad, un espectáculo
de calles con sabor…
Nos fuimos con un poco de pena, de Guimarães, nos hubiéramos
quedado unos dias a descansar, pero pues no se podía… había que correr a Fafe,
llegar al coche y director para Madrid a recoger a nuestras chiquis que echamos
de menos estos dias… claramente la etapa 1 y 2 no les habría hecho ninguna gracia,
pero las otras 2 seguro que si, además de pajarear por todos los sitios que
hemos visto.
El camino hacia Fafe, ya lo conocíamos, era una vía de tren
asfaltada, la hicimos el primer día, jejejeje.
Portugal nos ha encantado, ya estuvimos por el Algarve y Alentejo, por Oporto y este recorrido de ahora. Nos falta ir a Lisboa, pero en líneas generales, Portugal es precioso, parado en el tiempo, tranquilo y rico, muy recomendable.
Beso y abrazos, en este caso, Tami & Dani.

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